Uno de los objetivos del Programa de Educación a Distancia del Sector Público de Salud, desarrollado en forma conjunta por el Ministerio de Salud y Teleduc; es responder a los requerimientos de formación y capacitación de la mayor cantidad de funcionarios de la red pública de salud y en la mayor parte del territorio nacional. Ese es un objetivo estratégico que está en sintonía con las condiciones de equidad que se busca para todos los chilenos.
Por eso lo que ocurre en Magallanes tiene tanta relevancia. Allí, donde la distancia hace sentir a algunos que Santiago es Chile, el Programa también está presente, entregando opciones de formación a distancia en condiciones equitativas de acceso.
Y como el tema de equidad es prioritario, lo primero que hizo el Servicio de Salud Magallanes fue invitar a participar en este programa a los funcionarios de hospitales que tienen menos oportunidades de acceder a capacitación, como los de Porvenir y Puerto Natales, que son hospitales de baja complejidad.
“A Porvenir sólo se accede en avión o barcaza, esa es la realidad de Tierra del Fuego, entonces para esos funcionarios la capacitación a distancia es una muy buena herramienta para actualizar o incorporar conocimientos nuevos, además de sumar horas de capacitación y cumplir con las exigencias de la carrera funcionaria”, explica Lucía Vásquez, enfermera a cargo del Departamento de Capacitación y Formación del Servicio de Salud Magallanes y coordinadora del Programa, que ya ha beneficiado a unos 240 funcionarios desde su inicio en esa zona del país.
Hace unos años se producía un acceso desigual a los sistemas de comunicación remota “porque las comunicaciones en esta zona, tan alejada del centro, en general no eran buenas”, recuerda Lucía. Pero este año la situación ha cambiado. Aquellos que se inscribieron en el Programa de Educación a Distancia del Sector Público de Salud, han contratado servicios de Internet para acceder a los cursos y el Servicio ha ido mejorando las conexiones en los Hospitales para permitir que las personas puedan utilizarlos en algún momento de su horario de trabajo.
“En nuestro caso –comenta Lucía-, nosotros tenemos una sala con computadores y conexión a Internet y hemos contratado a un funcionario de informática para que destine una cantidad de horas después de la jornada laboral destinada al apoyo y orientación de los funcionarios que se inscribieron en los cursos del Programa a Distancia para que puedan hacer sus tareas”.
“El sólo hecho de poder conectarse a Internet ha sido un salto tremendo, porque mucha gente no sabía computación o no tenían conexión. Ahora están muy motivados porque el tema de educación a distancia viene fuerte y porque le abre las puertas a otras ofertas de capacitación que se dictan en la misma modalidad”, agrega.
Al principio había personas que se inscribieron en los cursos sin saber a lo que iban y algunos no aceptaron de buena gana el tema de hacer tareas o interactuar con otras personas a través del computador, pero de a poco se han ido convenciendo de que este es un proceso que difícilmente tendrá vuelta atrás.
Algo similar ha ocurrido con el grado de compromiso de los tutores, explica la enfermera. “Al principio algunos de ellos tenían temor ante la responsabilidad que significaba hacerse cargo como tutor de algún curso, pero hoy en día muchos de ellos están dispuestos repetir esta enriquecedora experiencia que les permite ayudar a los demás a resolver sus dudas y a guiarlos en este proceso”.
Los beneficios de la educación a distancia son múltiples, pero en el caso de Magallanes, esos beneficios suplen las dificultades que imponen la distancia y la geografía de la zona. “Si no existiera esta modalidad, las personas habrían tenido que desembolsar una cantidad importante de dinero, y eso no sólo sería un costo para ellos, sino también para el Servicio”, concluye Lucía.